Carmen la cigarrera

Carmen fue una gitana cigarrera y trianera, cuya vida y muerte, entre el primer cuarto del siglo pasado, generó una leyenda popular. Cuando Mérimée escribe Carmen, en 1845, a los quince años de escuchar de la boca de la Condesa de Montijo la popular leyenda, lo más probable es, tratándose de la imaginación de un novelista, que personajes, paisaje, formas y costumbres de un entorno cultural lejano al suyo, en el que vivió de paso en 1830, se le mezclen en los recuerdos y pasen a protagonizar una historia cuyos puntos de partida fueron austeros e insólitos, y de ninguna manera típicos ni tópicos; y de ahí que por ser hechos inhabituales en la vida de esa sociedad donde se produjeron, conmocionaran al medio y se convirtieran en leyenda.

José Lizarrabengoa

Entabló Carmen amores con un militar vasco llamado D. José Lizarrabengoa, quien, tras participar en una redada de gitanos en Triana y atraído por su singular belleza de mujer, la toma del suelo, caída y atropellada, y evita su detención. En la sociedad sevillana de aquel tiempo (y quizás también de éste) el emparejamiento público de un hombre castrense con una gitana sin pasar por ningún registro civil ni bendición eclesiástica alguna, fue un acto escandaloso y provocativo que zamarreó a la pequeña y alta burguesía sevillana encorsetada en costumbres sociales inviolables.

General Riego

Eran tiempos donde al General Rafael de Riego, sublevado en el pueblo sevillano de Las Cabezas de San Juan en 1820 en el marco de una conspiración en favor de la Constitución de Cádiz de 1812 derogada en 1814 por Fernando VII, se le recibía en Triana con toques de campanas entre el fervor popular.

Años después, el 7 de noviembre de 1823, Rafael de Riego fue ahorcado en Madrid por haber votado, como diputado en las Cortes reunidas en Sevilla, por la suspensión temporal de los poderes del monarca.

Lucas el picaor

Carmen, enamorada de Lucas, un picador famoso en la historia de las corridas de toros del siglo XIX, desde su libertad de mujer sin compromiso, decide compartir su vida con el admirado picador.

Su amante, D.José Lizarrabengoa, intransigente y herido en su honor, da muerte a la gitana al término de una corrida de toros en la que Carmen, asistiendo a la fiesta acompañada de sus compañeras de trabajo, había sido galanteada por el jinete.